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15.2.12

Frutas y verduras

Hola a tod@s, siento este retraso, he andado algo liado y no encontraba hueco para escribir.
En el post de hoy quisiera hablaros de los jabones hechos con fruta y verdura fresca, y la verdad es que no se muy bien por donde empezar.
Cualquier jabón que hagamos siguiendo el método tradicional y con ingredientes cuya calidad controlemos va a ser un buen jabón, pero, como se dice, no podemos pedir peras al olmo, la fruta y la verdura fresca son ingredientes muy delicados que se oxidan rápidamente, imaginaos si les añadimos la sosa caustica, va a ser un proceso de oxidación como si lo viésemos a cámara rápida, por lo tanto, ¿es recomendable gastarnos un dinero específico en comprar algún tipo de fruta o verdura para hacer jabón? esta es a la pregunta que no se responder, parte de las vitaminas van a quedar, al igual que alguna que otra propiedad, pero si queremos hacer un jabón rojo, mejor no usemos fresas porque no va a salir, dudo que incluso con remolacha salga un jabón rojo, obtendremos un jabón amarillento o amarronado con ciertas reminiscencias rojizas, pero casi inexistentes,  y nos habremos gastado un dinero "para nada", igual nos va a pasar con los olores, se nos van a ir todos en cuanto añadamos la sosa. Lo ideal es usar alguna fruta o verdura que tengamos en casa y que veamos que se nos está pasando, pues les daremos una salida rápida y aprovecharemos alguna de sus maravillosas propiedades.

En mi modesta opinión, la única salvedad son los cítricos, es decir, seguimos teniendo los mismos problemas que con las demás frutas, se nos van a oxidar al instante al añadirles la sosa, pero a diferencia de otras frutas, no vamos a tener que gastar mucha cantidad para tener una cantidad considerable de zumo, y los aceites esenciales se encuentran en su inmensa mayoría en la cáscara, con lo que podemos rallarla y añadírsela cuando el jabón esté trazado con lo que se perderán menos cualidades. 
He mencionado los aceites esenciales, y dado que son estos los que nos van a aportar las propiedades, lo más indicado es comprarlos y añadirlos; ¿el problema? son caros, incluso los mas baratos son caros y las cantidades a usar no son pequeñas en relación con el precio, dado que cuando hagamos un kilo de aceite, necesitaremos como muy poco 20 mililitros de aceites esenciales, siendo lo ideal 30 mililitros, lo que supone en el mejor de los casos unos 5 o 6 euros que a lo mejor no podemos o no queremos pagar, y, aparte, el aceite esencial de los cítricos es muy volátil, por lo que se terminará yendo antes que otros (por ejemplo canela o lavanda). Otros casos son los aceites de semilla de uva o albaricoque, que van a aportar una gran hidratación al jabón.
Otra solución son los aromas, que suelen tener parte natural y parte sintética, tampoco son muy baratos, aunque más que los aceites esenciales, pero nos van a servir bastante y los tenemos en un espectro aromático más amplio que el de los aceites esenciales.
Pero ni aceites esenciales o de semilla de uva o aromas es a lo que me quería referir al escribir este post, si no al hecho de hacer jabones con frutas o verduras frescas.
Por lo tanto, si nos decidimos a usar frutas o verduras, tendremos que saber de antemano que no vamos a obtener ni color ni olor, y que si las usamos deberá ser por las propiedades que puedan tener y que no nos va a aportar el agua.
En fin, yo os recomiendo que uséis frutas con gran contenido en agua como los cítricos, la sandía, el melón o la manzana, pero una vez más, lo ideal es que vayáis probando y experimentando vosotr@s mism@s, y como mencioné antes, si veis que, por ejemplo, unas fresas o cerezas o melocotones se os están pudriendo y podéis rescatar algo, es un buen momento para usar la imaginación y hacer un buen jabón.

En las fotos se muestran unos jabones que en su momento hice con frutas que estaban pasándose en mi nevera, uno es de manzana y el otro de pera y naranja, como veis, los colores son muy neutros, al igual (os lo aseguro) que los aromas.
Como siempre espero que os haya parecido un post interesante, me despido de tod@s vosotr@s con un abrazo y hasta la próxima.

6.2.12

Un capricho para nosotros

Muy buenas a tod@s, como siempre deseando que estáis estupendamente bien.
En este post quisiera hablaros sobre jabones "para hombres". Como seguramente habréis adivinado me estoy refiriendo a ese ritual típicamente masculino que es el afeitado y cuidado diario de la barba.
Hoy en día la inmensa mayoría de los hombres se afeitan usando espuma de afeitar, es rápido, cómodo y barato, y, sinceramente, no conozco a muchos de nosotros que prefieran el placer de un afeitado con brocha y jabón a una pasada rápida con la espuma, es de un prosaico que, personalmente, ralla lo enervante, pero así somos. Como habréis adivinado, estoy bastante en contra de la espuma, para empezar, es algo frío e impersonal, segundo, no deja de ser un producto químico que aplicamos muchos días en nuestra cara y cuello, y que, ademas, obstruye los poros. Estoy de acuerdo en que el jabón de afeitar suele ser caro, pero cunde más, y aun así, podemos afeitarnos con cualquier jabón de tocador. Las ventajas del jabón son justo las desventajas de la espuma, el jabón es un elemento mucho más cálido, tenemos que trabajarlo con la brocha en vez de apretar un botón, tenemos que mimarlo y cuidarlo para que haga espuma, es en cualquier caso más natural que la espuma, abre los poros y nos limpia la cara, con lo cual cualquier cortecito que nos hagamos queda limpio casi al instante.
Dicho esto, los jabones que hagamos para nosotros o que vosotras hagáis para vuestros novios/maridos/hermanos/padres.... han de ser hidratantes pero a la vez tienen que hacer espuma; la cuestión principal es que nos afeitamos con una cuchilla, que es un elemento abrasivo y cortante, con lo cual si el jabón es hidratante nos va a nutrir la piel frente a la agresión que supone la cuchilla, y la espuma va a ayudar a que esta deslice más fácilmente sobre la piel lo que minimizará el riesgo de cortes. ¿En qué se traduce esto?: mantecas y coco; me explico, las mantecas aportarán la hidratación mientras que el coco nos dará espuma. Este es el momento en el que tenemos que usar nuestra imaginación, ya sabéis que el aceite de coco no puede ser más del 50% del total de aceites, y por otra parte las mantecas en grandes cantidades tampoco saponifican estupendamente bien, (y son caras, algunas de ellas muy caras, y si queremos tirar la casa por la ventana a base de bien os recomiendo el aceite de argán), con lo cual hallar la proporción ideal para nuestro jabón puede ser realmente divertido (o frustrante). En cualquiera de los casos hasta que hayáis dado con una receta de vuestro gusto os recomiendo hacer poca cantidad. Os puedo dar un ejemplo de grasas para medio kilo (como siempre es muy interesante tener ingredientes que tengamos a mano para no encarecer el producto final):
          150 gramos de aceite de coco.
          250 gramos de aceite de oliva o girasol.
          100 gramos de manteca (podemos usar manteca de cacao, de karité o incluso de cerdo, mucho más fácil de encontrar, muchísimo más barata y con unos resultados que no desmerecen a las anteriores)
Esto es sólo un ejemplo, pero hay tantas variaciones como peces en el mar, siempre teniendo en cuenta las tablas de saponificación para usar una cantidad u otra de sosa.
Un consejo es que uséis cítricos por su poder de desinfección (usar el zumo de medio limón o lima en vez de un 100% de agua es una idea genial y son unos ingredientes muy a mano)
Por último daros unos consejillos para afeitarnos con cuchilla, sobre todo a los que nunca lo hayáis hecho y os apetezca probar.
Lo primero es tener paciencia, y lo ideal es afeitarnos a la salida de la ducha cuando tenemos los poros abiertos y la piel húmeda, si no, podemos ponernos una toalla humedecida con agua muy caliente en la cara durante un rato para conseguir abrir los poros y ablandar la piel, si no tampoco pasa gran cosa, la cuchilla deslizará peor, eso es todo. Una vez que hayamos hecho esto, procederemos a mojar la brocha (por favor, sé que puede sonar un poco pretencioso, pero haced el esfuerzo y compraros (si no tenéis ya) una brocha de pelo natural, la diferencia es como la que hay entre el jamón envasado al vacío y el ibérico de bellota recién cortado a mano). Mojada nuestra brocha con agua caliente hacemos movimientos circulares sobre el jabón hasta que haga bastante espuma (es cosa de un minuto y medio o dos, y, evidentemente, cuanto mas movamos, más espuma, y, por lo tanto, mejor); el resto es sabido, enjabonamos la cara con la brocha y rasuramos con nuestra cuchilla. Cuando hayamos terminado el proceso, retiramos los restos de jabón con una toalla y curamos las heriditas con una barra aluminica o con alcohol, aplicamos nuestro after shave favorito y listo, un afeitado de primera y una piel agradecida por haber respirado en el proceso y por no haber recibido productos químicos.
En la foto podéis ver el que hago yo con pomelo y menta.


Y esto es todo, espero que os haya parecido interesante y que os animéis a comenzar a afeitaros con jabón, y espero que a vosotras también os haya gustado y os haya dado alguna idea para sorprender a alguno de vuestros hombres (novios, padres.....) Un abrazo y hasta la próxima.

2.2.12

Los jabones de leche

Muy buenas a tod@s ¿Qué tal todo? espero que estupendamente.
En este post de hoy os voy a hablar de los jabones hechos con leche.
Es estupendo poder hacer de vez en cuando un jabón de leche, tiene cierto toque "lujoso" que nos transporta a épocas pasadas, y, que, sin embargo, no nos saldrá por un ojo de la cara.
Los jabones de leche, como todos, tienen sus ventajas e inconvenientes, su principal ventaja es que hidratan por lo general más que los jabones hechos con agua, zumos o infusiones, dará como resultado una pastilla cremosa, y de tono ocre. En cuanto a los inconvenientes, el principal es que la leche al contacto con la sosa da un fuerte olor a amoniaco, no debemos preocuparnos en exceso por lo tanto si al mezclar por primera vez la leche y la sosa nos sube un fuerte olor amoniacal (eso si, hay que andar con ojo para no respirar los vapores), ni siquiera tenemos por que preocuparnos si al terminar el proceso de saponificación sigue oliendo un poco a amoniaco o mientras esta curando, el olor se irá yendo poco a poco, os lo puedo asegurar, otro inconveniente, por llamarlo así es que a la sosa le cuesta más disolverse y una vez añadida la mezcla de leche y sosa al aceite cuesta saponificar (si lo saponificáis a mano podéis llegar a pasarlas canutas para que saponifique como Dios manda, pero con una buena batidora no tiene porque haber ningún tipo de problema).
El color ocre del que os he hablado antes es debido a que al disolverse, la sosa en la leche, ésta se va tornando ocre, con lo cual es algo que tendremos que tener en cuenta si vamos a usar algún tipo de colorante.
En cuanto a la leche, lo ideal es usar leche de cabra ya que estos problemas de los que os he hablado se atenúan, pero si lo hacemos con leche de vaca no vamos a encontrar ningún problema.
Como he dicho, los jabones de leche son más hidratantes y calmantes que los demás, por lo tanto es interesante poder acentuar esta cualidad para hacer una pastilla altamente hidratante; podemos usar plantas calmantes como la melisa o la hierbaluisa, cera de abejas, miel, etc...
Una idea para jabón de leche es la siguiente:
          400 gramos de aceite de oliva.
          100 gramos de aceite de coco.
          200 gramos de leche.
          72 gramos de sosa.
          20 gramos de miel.
          15 gramos de cera de abejas virgen.
          2-3 gramos de hierbaluisa.
          2-3 gramos de melisa.
          Preparación: Ponemos la leche a calentar a fuego muy lento con la melisa y la hierbaluisa durante 25 minutos o media hora (podemos dejarla 45 minutos) , la idea es que hagan una infusión a baja temperatura para que las hierbas suelten todas sus propiedades sin que la leche se nos queme.
En un cuenco aparte ponemos la cera de abejas al baño maría para que vaya derritiéndose; la cera se derrite a altas temperaturas con lo que es ideal que la pongamos a derretir desde un principio para no tener que esperar después.
Una vez hecha la infusión de la leche con las hierbas la colamos y esperamos a que baje un poco la temperatura; lo ideal es que este entre 45 y 60 grados, pero tampoco tiene porque ser algo exacto, si metemos el dedo y lo notamos caliente in quemar está en el punto.
Añadimos como siempre la sosa a la leche y una vez disuelta, añadimos esta mezcla al aceite y comenzamos a darle vueltas bien a mano, bien con la batidora.
Cuando esté listo, añadiremos la miel y la cera derretida y removeremos durante 5 minutos más (si lo hacemos con la batidora con un par de ellos será más que suficiente). Lo vertemos en un molde y listo.
Al día siguiente o a lo sumo en dos estará listo para desmoldar, cortar y puesto a curar durante cuatro o seis semanas.
Y así es como ha quedado mi jabón de leche y miel:



Esta es una receta sencilla pero que da unos resultados magníficos, probadla, no os arrepentiréis.
Pues nada, como siempre, espero que os haya resultado un post interesante y ameno, espero que lo paséis estupendamente y una abrazo para tod@s :)

30.1.12

Los exfoliantes

Hola a tod@s, ¿cómo estáis? espero que estupendamente.
Lo primero pedir disculpas por el retraso en postear, como veis el blog ha sufrido un lavado de cara muy para bien, todo gracias a la maravillosa mano de Irene, ¿qué haría yo sin ti?
Hoy quería parar aquí para hablaros de los exfoliantes.
La exfoliación es la renovación de la piel mediante, por poner un símil un tanto rebuscado, un lijado. Es decir, usamos un producto abrasivo para eliminar las escamas de piel muerta. Estos productos pueden ser, como todo en esta vida, de muy diversos orígenes. Como siempre os recomiendo que hagáis vuestros propios exfoliantes caseros por motivos tan importantes como que controlaréis los ingredientes, controlaréis el gasto, estimularéis la creatividad y usaréis productos que sabéis que se adaptan a vuestro tipo de piel. Si no tenéis tiempo o simplemente no os apetece, lo ideal es comprar un producto que sea natural, vuestra piel os lo agradecerá.
Por supuesto los jabones también pueden ser exfoliantes, lo que, a mi modo de ver añade una ventaja sobre el producto puramente exfoliante, y es que mientras os exfoliáis la piel os estáis limpiando, es decir es un 2 en 1 ideal.
Para hacer mis jabones he dividido los exfoliantes que tengo a mano en tres tipos, blandos, medios y duros.
          Exfoliantes blandos: Se usan para eliminar la capa más superficial de la piel, son muy suaves y podemos usarlos dos o tres veces por semana, serían las harinas (de maíz, de avena...), pétalos (rosa, caléndula...), cáscaras de cítricos (que previamente habremos secado y triturado).
          Exfoliantes medios: Quitan más cantidad de piel muerta y nos proporcionarán una limpieza en profundidad pero también son más abrasivos, podemos usarlos una vez por semana, podemos nombrar los copos de avena, el café molido, cera de abejas, arcillas o barros..
          Exfolientes duros: No los recomiendo para usar en zonas sensibles como la cara ni muy frecuentemente (un par de veces al mes es suficiente), nos limpiarán muy en profundidad pero también son muy abrasivos por su dureza, a modo de ejemplo, podemos nombrar cáscaras de frutos secos pulverizadas (almendras, nueces...), legumbres (judías, garbanzos...también triturados), sal gorda, y arena de playa o río.
En cuanto a usar azúcar o sal fina (incluso gorda) para hacer nuestros jabones exfoliantes no es muy recomendable, puesto que terminarían por diluirse con el agua y nos quedaríamos rápidamente sin las propiedades exfoliantes de nuestro jabón. Con la sal gorda nos pasaría igual sólo que más a la larga.

Y aquí os dejo un ejemplo de tres de mis jabones exfoliantes. Se puede apreciar por las texturas que son de diferente dureza, de arriba a abajo, arena de playa, barros del mar muerto y avena.


Y esto es todo por hoy, espero que hayáis disfrutado de la lectura de este post, como siempre un abrazo para tod@s y gracias por seguirme y por vuestros comentarios. Hasta la próxima

12.1.12

Nuestro primer jabón I: Ingredientes y utensilios

Hola a tod@s, espero que estéis genial.
En este post quiero hablaros acerca del primer jabón que hagamos, los ingredientes, utensilios, etc.
Primero os hablaré de los utensilios que vais a necesitar:
          Utensilios:
          Lo primero y muy importante es contar con unos guantes, lo ideal es que sean de latex o similares, puesto que al ser tan finos, cuando removamos la mezcla obtendremos muchas más sensaciones sobre el estado de nuestro jabón que si son guantes de goma, pero también podéis usar estos últimos, simplemente recordad que cuanto más grueso sea el guante menos sensaciones vais a tener, pero por supuesto es esencial llevarlos tanto durante la fabricación del jabón como posteriormente al lavar los utensilios, ya que de otro modo la piel de vuestras manos se resentirá y mucho (creedme), debido a la causticidad. Necesitaremos también un par de barreños de plástico (lo ideal es que sean como poco de unos 5 litros de capacidad), una lengua de silicona para remover, una batidora con velocidades (tendremos que ponerla a baja velocidad, de otro modo se producirán salpicaduras y no nos interesa que una gotita caustica nos salpique la ropa, la piel o los ojos). Otro utensilio esencial es la báscula puesto que tendremos que ser muy exactos con nuestras medidas, la báscula puede ser digital o no, como vosotros tengáis, pero debido a su precisión a la hora de marcar unidades es mejor que sea digital. Otros utensilios serán un cuenco en el que medir la sosa y un par de cacerolas para calentar los materiales. Por último podemos usar un termómetro para medir la temperatura de los ingredientes, pero en este aspecto podemos fiarnos de nuestra piel.
Por último necesitaremos unos moldes donde echar la mezcla una vez emulsionada, pueden ser moldes de silicona, de plástico, de acero...(es importante remarcar que el único metal que es "amigo" de nuestros jabones es el acero, así pues evitaremos el aluminio, el cobre, el latón, el bronce... ya que la sosa reacciona con ellos)

          Ingredientes:
          Como vamos a hacer un jabón procesado en frío, los ingredientes que necesitamos son agua, sosa caustica y aceite, lo demás son aditivos que nos aportarán una u otra cosa. Veamoslos por partes:
          Sosa: La sosa es el álcali que al emulsionar con la grasa, saponificará dando como resultado el jabón; otro producto que obtenemos es la glicerina natural propia del jabón, es decir, álcali +grasa= jabón +glicerina (no son productos separados, si no que el jabón resultante tendrá una gran cantidad de glicerina natural). La sosa la podemos comprar en grandes superficies como el mercadona, en tiendas de chinos también he visto y en droguerías así como por internet (¿qué es lo que no se puede encontrar hoy día por internet?), es interesante que nos fijemos en la concentración, siendo lo ideal que sea del 99% y a partir de ahí, lógicamente, cuanto más alto sea el porcentaje mejor, también la podemos encontrar en escamas o perlas, yo personalmente prefiero las perlas, pero es sólo eso, una preferencia personal. En cuanto al precio, ronda entre los 2 y 3 € el kilo, dependiendo del sitio y la concentración.
          Agua: El agua es el elemento en el que diluiremos la sosa, si vivís en un sitio donde el agua sea blanda no pasa nada por usar agua del grifo, dejándola reposar un par de horas para que el cloro se evapore, si vivís en un sitio donde el agua no es blanda, es mejor usar o bien agua mineral o, lo ideal en cualquiera de los casos es usar agua destilada. 
Cuando digo agua también me refiero a infusiones, leche, zumos de frutas... aquí el límite lo pone nuestra inventiva.
          Aceite: El aceite, o mejor dicho, la grasa, es el otro elemento esencial para que se de la saponificación, podemos usar cualquier tipo de grasa, animal o vegetal, cada una nos aportará ciertas cualidades y podemos (debemos) mezclar dos o mas grasas para conseguir jabones más complejos y más completos. Lo más importante que tenemos que tener en cuenta es que cada grasa tiene un punto de saponificación, es decir, caga gramo de grasa admitirá una cantidad de sosa para reaccionar y poder producir jabón (En internet podemos conseguir tablas de saponificación, yo os pondré en el siguiente post una con las grasas más comunes).
Encontraremos diferencias de una grasa a otra, por lo general, las grasas animales darán jabones más blandos y que enrancian antes, pero muy hidratantes, mientras que las grasas vegetales harán jabones más duros y que se mantendrán más tiempo, en todo caso, no hay nada que tengamos que dar por supuesto.
Las grasas más usadas son, evidentemente las que tengamos a mano, casi en el 100% de los casos serán oliva y girasol, la oliva da un jabón de dureza media y que apenas hace espuma pero que es altamente hidratante (incluso si usamos aceite de orujo), y el girasol nos dará un jabón también de dureza media con algo más de espuma y gran cantidad de vitamina E, con estos aceites nos van a salir muy buenos jabones, no obstante, hay otros dos aceites que no debemos dejar pasar, el aceite de coco y el de palma, al aceite de coco es el más usado por los fabricantes de jabón del mundo entero seguido del de palma. El aceite de coco aportara dureza y sobre todo espuma, y el de palma lo que nos dará sera dureza con lo que alargamos la vida del jabón, sin embargo, si bien podemos hacer un jabón 100% de oliva o de girasol, la cantidad de palma y de coco no deberá superar el 50% de la cantidad de grasa que utilicemos puesto que si bien en porcentajes no muy altos aportan cosas positivas como la dureza, la espuma o el poder de detergencia, en porcentajes altos resultan grasas muy agresivas para nuestro cuerpo.
En cualquier caso, podemos usar el aceite que queramos (manteca de cacao, aceite de colza, de hígado de bacalao, de ricino, de argán...) el límite como dije antes lo pondrá nuestra inventiva aunque en este caso también nuestro bolsillo ya que aceites como el de argán resultan muy caros aun en pequeñas cantidades.
          Aditivos: Por aditivos me refiero a ingredientes que no son necesarios para obtener jabón, como es el caso de aceites esenciales, aromas, exfoliantes, colorantes.... lo único que tendremos que tener en cuenta es que el peso de estos aditivos no supere el 15% del producto final. 
Tanto los colorantes como los aromas que usemos deberán ser o bien para uso culinario o bien específico para jabones, no podemos usar, por ejemplo, colorante para velas o aroma para el hogar o quemadores de esencia. En cuanto a los aceites esenciales, ya que nos vamos a gastar un dinero en ellos (admitámoslo, no son baratos), procuraremos que sean 100% naturales y de paso que tengan alguna propiedad beneficiosa para nosotros, ya sea relajante, cicatrizante....y, evidentemente, a pesar de ser más caros, es recomendable usarlos por encima de los aromas que no nos van a aportar otro beneficio que el meramente olfativo.
Hablando de los colorantes, encontraremos los artificiales y los naturales, y los naturales pueden ser vegetales (clorofila, cúrcuma, pimentón...), animales (cochinilla) o minerales (micas, dióxido de titanio...), la maestría de conseguir un jabón del color que queramos nos la dará la práctica y la pericia, pues si algunas grasas son blancas o translúcidas (el coco por ejemplo) lo que nos facilitará la coloración, otras tienen colores (la oliva virgen o la palma por ejemplo) que tendremos que tener en cuenta a la hora de obtener una u otra coloración en el jabón. Sólo decir que los colores naturales tienden a palidecer con el tiempo mientras que los artificiales duran más y que no veremos cual será el color definitivo de nuestro jabón hasta un par de semanas después de que lo hayamos hecho. Otras veces usaremos ingredientes que harán mucho más difícil la coloración (por ejemplo si usamos un café bien cargado en vez de agua)
Otro aditivo importante es la vitamina E que evitará que el jabón se enrancie con el tiempo.
Hasta aquí el post de hoy, espero que os haya servido de ayuda, en el siguiente terminaré de explicaros la fabricación de nuestro primer jabón y os daré la saponificación de algunos aceites, un abrazo para tod@s y gracias por seguirme y por vuestros comentarios.