Muy buenas a tod@s, como siempre deseando que estáis estupendamente bien.
En este post quisiera hablaros sobre jabones "para hombres". Como seguramente habréis adivinado me estoy refiriendo a ese ritual típicamente masculino que es el afeitado y cuidado diario de la barba.
Hoy en día la inmensa mayoría de los hombres se afeitan usando espuma de afeitar, es rápido, cómodo y barato, y, sinceramente, no conozco a muchos de nosotros que prefieran el placer de un afeitado con brocha y jabón a una pasada rápida con la espuma, es de un prosaico que, personalmente, ralla lo enervante, pero así somos. Como habréis adivinado, estoy bastante en contra de la espuma, para empezar, es algo frío e impersonal, segundo, no deja de ser un producto químico que aplicamos muchos días en nuestra cara y cuello, y que, ademas, obstruye los poros. Estoy de acuerdo en que el jabón de afeitar suele ser caro, pero cunde más, y aun así, podemos afeitarnos con cualquier jabón de tocador. Las ventajas del jabón son justo las desventajas de la espuma, el jabón es un elemento mucho más cálido, tenemos que trabajarlo con la brocha en vez de apretar un botón, tenemos que mimarlo y cuidarlo para que haga espuma, es en cualquier caso más natural que la espuma, abre los poros y nos limpia la cara, con lo cual cualquier cortecito que nos hagamos queda limpio casi al instante.
Dicho esto, los jabones que hagamos para nosotros o que vosotras hagáis para vuestros novios/maridos/hermanos/padres.... han de ser hidratantes pero a la vez tienen que hacer espuma; la cuestión principal es que nos afeitamos con una cuchilla, que es un elemento abrasivo y cortante, con lo cual si el jabón es hidratante nos va a nutrir la piel frente a la agresión que supone la cuchilla, y la espuma va a ayudar a que esta deslice más fácilmente sobre la piel lo que minimizará el riesgo de cortes. ¿En qué se traduce esto?: mantecas y coco; me explico, las mantecas aportarán la hidratación mientras que el coco nos dará espuma. Este es el momento en el que tenemos que usar nuestra imaginación, ya sabéis que el aceite de coco no puede ser más del 50% del total de aceites, y por otra parte las mantecas en grandes cantidades tampoco saponifican estupendamente bien, (y son caras, algunas de ellas muy caras, y si queremos tirar la casa por la ventana a base de bien os recomiendo el aceite de argán), con lo cual hallar la proporción ideal para nuestro jabón puede ser realmente divertido (o frustrante). En cualquiera de los casos hasta que hayáis dado con una receta de vuestro gusto os recomiendo hacer poca cantidad. Os puedo dar un ejemplo de grasas para medio kilo (como siempre es muy interesante tener ingredientes que tengamos a mano para no encarecer el producto final):
150 gramos de aceite de coco.
250 gramos de aceite de oliva o girasol.
100 gramos de manteca (podemos usar manteca de cacao, de karité o incluso de cerdo, mucho más fácil de encontrar, muchísimo más barata y con unos resultados que no desmerecen a las anteriores)
Esto es sólo un ejemplo, pero hay tantas variaciones como peces en el mar, siempre teniendo en cuenta las tablas de saponificación para usar una cantidad u otra de sosa.
Un consejo es que uséis cítricos por su poder de desinfección (usar el zumo de medio limón o lima en vez de un 100% de agua es una idea genial y son unos ingredientes muy a mano)
Por último daros unos consejillos para afeitarnos con cuchilla, sobre todo a los que nunca lo hayáis hecho y os apetezca probar.
Lo primero es tener paciencia, y lo ideal es afeitarnos a la salida de la ducha cuando tenemos los poros abiertos y la piel húmeda, si no, podemos ponernos una toalla humedecida con agua muy caliente en la cara durante un rato para conseguir abrir los poros y ablandar la piel, si no tampoco pasa gran cosa, la cuchilla deslizará peor, eso es todo. Una vez que hayamos hecho esto, procederemos a mojar la brocha (por favor, sé que puede sonar un poco pretencioso, pero haced el esfuerzo y compraros (si no tenéis ya) una brocha de pelo natural, la diferencia es como la que hay entre el jamón envasado al vacío y el ibérico de bellota recién cortado a mano). Mojada nuestra brocha con agua caliente hacemos movimientos circulares sobre el jabón hasta que haga bastante espuma (es cosa de un minuto y medio o dos, y, evidentemente, cuanto mas movamos, más espuma, y, por lo tanto, mejor); el resto es sabido, enjabonamos la cara con la brocha y rasuramos con nuestra cuchilla. Cuando hayamos terminado el proceso, retiramos los restos de jabón con una toalla y curamos las heriditas con una barra aluminica o con alcohol, aplicamos nuestro after shave favorito y listo, un afeitado de primera y una piel agradecida por haber respirado en el proceso y por no haber recibido productos químicos.
En la foto podéis ver el que hago yo con pomelo y menta.
Y esto es todo, espero que os haya parecido interesante y que os animéis a comenzar a afeitaros con jabón, y espero que a vosotras también os haya gustado y os haya dado alguna idea para sorprender a alguno de vuestros hombres (novios, padres.....) Un abrazo y hasta la próxima.
Este es un blog dedicado a tod@s aquell@s a l@s que les atrae el mundo de la cosmética natural y especialmente el jabón artesanal, iré poniendo mis experiencias y espero vuestros comentarios :)
Mostrando entradas con la etiqueta sosa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sosa. Mostrar todas las entradas
6.2.12
16.1.12
Nuestro primer jabón II: Fabricación
Hola a tod@s espero que esteis genial.
En este post voy a continuar por donde dejé el otro.
Una vez hayamos elegido los ingredientes, y en este caso al ser nuestro primer jabón os recomiendo los siguientes: agua, sosa y aceite usado.
¿Porqué? pues bien, el jabón de aceite usado es un buen jabón, no para nuestro cuerpo pero sí para nuestro hogar, bien sea para lavar la ropa a mano (si el aceite no esta muy muy quemado), para rallarlo y usarlo en la lavadora o para lavar los platos sucios, aparte de esto, es más económico, puesto que al aceite ya le hemos dado un uso y de otro modo íbamos a deshacernos de él, y lo más importante, reciclamos nuestro aceite usado, con lo que primeramente perdemos la posibilidad de contaminar y segundo fabricamos con un agente contaminante un producto 100% biodegradable.
A la hora de comenzar, lo primero es poner al alcance de la mano todos nuestros ingredientes y utensilios, después, una vez esto y con los guantes enfundados, procederemos al pesado de los ingredientes. Es de vital importancia saber que vamos a usar unidades de peso, no de volumen, con el agua no va a haber problema por que un litro de agua pesa un kilo, pero el aceite pesa menos de lo que ocupa, por lo tanto, un kilo de aceite ocupa más de un litro; es vital que no nos confiemos con respecto a esto. voy a poner aquí los ingredientes para un kilo de aceite de oliva o girasol o mezcla de ambos (ya que los dos tienen el mismo índice de saponificación):
- Un kilo de aceite.
- 134 gramos de sosa caustica.
- En torno a los 300 gramos de agua, y en todo caso no llegar a los 500 gramos.
Una vez pesados los ingredientes ponemos a calentar el agua y el aceite hasta unos 60º-70º C, si no tenemos un termómetro, podemos meter un poco el dedo (sin guante), si está caliente comenzando a quemar es el punto que buscamos.
Cuando tenemos los dos líquidos calientes, los vertemos en cada uno de los barreños, añadiendo la sosa al agua con mucho cuidado ya que la sosa reaccionará violentamente, lo que producirá un aumento de la temperatura y un vapor realmente pestilente. Diluida bien toda la sosa en el agua es el momento de añadir la mezcla al aceite y comenzar a remover. Es ideal que dispongamos de una batidora, pues agilizará el proceso enormemente, la batidora ha de tener velocidades y removeremos a velocidad baja, si no al mínimo, casi, veremos como poco a poco las dos capas de ingredientes (por un lado el agua con la sosa, por otro el aceite) comienzan a emulsionar. Es conveniente que combinemos el uso de la batidora con la lengua de silicona (de este modo evitaremos quemar el motor de la batidora y al remover a mano obtendremos sensaciones que nos irán indicando cómo está nuestra mezcla). El proceso de saponificación puede llevarnos desde 20 minutos a casi una hora, o incluso más si lo hacemos del todo de modo manual, en todo caso, la mezcla estará lista para volcar en el molde cuando parezca un puré ligero, pero cuanto más tiempo removamos la mezcla mejor y más fino será nuestro jabón. El truco para saber que el jabón está es si con la lengua tomamos un poco de mezcla y la dejamos caer y vemos que la gota que cae deja "huella".
Cuando hayamos vertido el jabón en el molde lo dejaremos un par de días, cuando se despegue de las paredes del molde por sí sólo estará listo para desmoldar (como he comentado tardará un par de días o tres como mucho, si vemos que el jabón no despega, podemos ayudarlo a salir, bien despegando el jabón con una puntilla, bien metiéndolo en el congelador un par de horas y al sacarlo darlo la vuelta y golpearlo para que caiga), otra opción interesante es forrar el molde con papel film, así el desmoldado será mucho más sencillo.
El jabón ya está desmoldado, ahora sólo nos queda cortarlo en pastillas y ponerlo a curar en un sitio bien ventilado como mínimo cuatro semanas.
Problemas: Los principales problemas que ns pueden surgir vienen dados por el pesaje de los ingredientes y la sosa. Si añadimos demasiada sosa (bien porque se nos vaya la mano, bien porque nos confundamos y usemos mililitros de aceite en vez de gramos) el jabón resultante será caustico, con lo que sera inutilizable ya que nos pelaría las manos. Por el contrario, si añadimos demasiado aceite (o poca sosa), nos quedará un jabón graso que no saponificará bien y se enranciará en seguida, con lo cual, como vemos es muy importante tener en cuenta tanto las cantidades de aceite, que han de ser en medida de peso, como la cantidad de sosa que añadimos. También habremos de tener en cuenta que cuanta más agua añadamos más va a tardar el jabón en secar ya que tiene más agua que evaporar, lo ideal (por lo menos en mi experiencia) es añadir entre un poco más de un cuarto y la mitad del peso del aceite, pero siempre mejor si nos aproximamos a la cifra por debajo (es decir, para un kilo de aceite lo ideal sería entre 300 y 350 gramos de agua). De cualquier manera, cada maestrillo tiene su librillo y vosotros iréis añadiendo según las experiencias que tengáis o si os gustan más los jabones más duros o más blandos... no pongamos muchas más trabas de las necesarias a la creatividad.
Tabla de saponificación: En el anterior post os comenté que cada tipo de aceite admite una cantidad específica de sosa, a esto se le llama tasa de saponificación. Es muy importante atenernos a esto, ya que puede marcar la diferencia entre un buen jabón y un desastre. Comparto ahora una tabla de saponificación de los aceites más comunes, espero que os sirva.
Espero que os haya servido, como siempre un placer compartir con vosotr@s un saludo afectusos y hasta próximos posts.
En este post voy a continuar por donde dejé el otro.
Una vez hayamos elegido los ingredientes, y en este caso al ser nuestro primer jabón os recomiendo los siguientes: agua, sosa y aceite usado.
¿Porqué? pues bien, el jabón de aceite usado es un buen jabón, no para nuestro cuerpo pero sí para nuestro hogar, bien sea para lavar la ropa a mano (si el aceite no esta muy muy quemado), para rallarlo y usarlo en la lavadora o para lavar los platos sucios, aparte de esto, es más económico, puesto que al aceite ya le hemos dado un uso y de otro modo íbamos a deshacernos de él, y lo más importante, reciclamos nuestro aceite usado, con lo que primeramente perdemos la posibilidad de contaminar y segundo fabricamos con un agente contaminante un producto 100% biodegradable.
A la hora de comenzar, lo primero es poner al alcance de la mano todos nuestros ingredientes y utensilios, después, una vez esto y con los guantes enfundados, procederemos al pesado de los ingredientes. Es de vital importancia saber que vamos a usar unidades de peso, no de volumen, con el agua no va a haber problema por que un litro de agua pesa un kilo, pero el aceite pesa menos de lo que ocupa, por lo tanto, un kilo de aceite ocupa más de un litro; es vital que no nos confiemos con respecto a esto. voy a poner aquí los ingredientes para un kilo de aceite de oliva o girasol o mezcla de ambos (ya que los dos tienen el mismo índice de saponificación):
- Un kilo de aceite.
- 134 gramos de sosa caustica.
- En torno a los 300 gramos de agua, y en todo caso no llegar a los 500 gramos.
Una vez pesados los ingredientes ponemos a calentar el agua y el aceite hasta unos 60º-70º C, si no tenemos un termómetro, podemos meter un poco el dedo (sin guante), si está caliente comenzando a quemar es el punto que buscamos.
Cuando tenemos los dos líquidos calientes, los vertemos en cada uno de los barreños, añadiendo la sosa al agua con mucho cuidado ya que la sosa reaccionará violentamente, lo que producirá un aumento de la temperatura y un vapor realmente pestilente. Diluida bien toda la sosa en el agua es el momento de añadir la mezcla al aceite y comenzar a remover. Es ideal que dispongamos de una batidora, pues agilizará el proceso enormemente, la batidora ha de tener velocidades y removeremos a velocidad baja, si no al mínimo, casi, veremos como poco a poco las dos capas de ingredientes (por un lado el agua con la sosa, por otro el aceite) comienzan a emulsionar. Es conveniente que combinemos el uso de la batidora con la lengua de silicona (de este modo evitaremos quemar el motor de la batidora y al remover a mano obtendremos sensaciones que nos irán indicando cómo está nuestra mezcla). El proceso de saponificación puede llevarnos desde 20 minutos a casi una hora, o incluso más si lo hacemos del todo de modo manual, en todo caso, la mezcla estará lista para volcar en el molde cuando parezca un puré ligero, pero cuanto más tiempo removamos la mezcla mejor y más fino será nuestro jabón. El truco para saber que el jabón está es si con la lengua tomamos un poco de mezcla y la dejamos caer y vemos que la gota que cae deja "huella".
Cuando hayamos vertido el jabón en el molde lo dejaremos un par de días, cuando se despegue de las paredes del molde por sí sólo estará listo para desmoldar (como he comentado tardará un par de días o tres como mucho, si vemos que el jabón no despega, podemos ayudarlo a salir, bien despegando el jabón con una puntilla, bien metiéndolo en el congelador un par de horas y al sacarlo darlo la vuelta y golpearlo para que caiga), otra opción interesante es forrar el molde con papel film, así el desmoldado será mucho más sencillo.
El jabón ya está desmoldado, ahora sólo nos queda cortarlo en pastillas y ponerlo a curar en un sitio bien ventilado como mínimo cuatro semanas.
Problemas: Los principales problemas que ns pueden surgir vienen dados por el pesaje de los ingredientes y la sosa. Si añadimos demasiada sosa (bien porque se nos vaya la mano, bien porque nos confundamos y usemos mililitros de aceite en vez de gramos) el jabón resultante será caustico, con lo que sera inutilizable ya que nos pelaría las manos. Por el contrario, si añadimos demasiado aceite (o poca sosa), nos quedará un jabón graso que no saponificará bien y se enranciará en seguida, con lo cual, como vemos es muy importante tener en cuenta tanto las cantidades de aceite, que han de ser en medida de peso, como la cantidad de sosa que añadimos. También habremos de tener en cuenta que cuanta más agua añadamos más va a tardar el jabón en secar ya que tiene más agua que evaporar, lo ideal (por lo menos en mi experiencia) es añadir entre un poco más de un cuarto y la mitad del peso del aceite, pero siempre mejor si nos aproximamos a la cifra por debajo (es decir, para un kilo de aceite lo ideal sería entre 300 y 350 gramos de agua). De cualquier manera, cada maestrillo tiene su librillo y vosotros iréis añadiendo según las experiencias que tengáis o si os gustan más los jabones más duros o más blandos... no pongamos muchas más trabas de las necesarias a la creatividad.
Tabla de saponificación: En el anterior post os comenté que cada tipo de aceite admite una cantidad específica de sosa, a esto se le llama tasa de saponificación. Es muy importante atenernos a esto, ya que puede marcar la diferencia entre un buen jabón y un desastre. Comparto ahora una tabla de saponificación de los aceites más comunes, espero que os sirva.
aceite
|
Tasa
de saponificación
|
100
gramos
|
500
gramos
|
1000
gramos
|
Oliva
|
0.134
|
13.4
|
67
|
134
|
Girasol
|
0.134
|
13.4
|
67
|
134
|
Coco
|
0.190
|
19
|
95
|
190
|
Palma
|
0.141
|
14.1
|
70.5
|
141
|
Maíz
|
0.136
|
13.6
|
68
|
136
|
Manteca
de cerdo
|
0.138
|
13.8
|
69
|
138
|
Lanolina
|
0.074
|
7.4
|
37
|
74
|
Manteca
de cacao
|
0.137
|
13.7
|
68.5
|
137
|
Manteca
de karité
|
0.128
|
12.8
|
64
|
128
|
Colza
|
0.124
|
12.4
|
62
|
124
|
Sésamo
|
0.133
|
13.3
|
66.5
|
133
|
Margarina
|
0.136
|
13.6
|
68
|
136
|
Soja
|
0.135
|
13.5
|
67.5
|
135
|
Espero que os haya servido, como siempre un placer compartir con vosotr@s un saludo afectusos y hasta próximos posts.
12.1.12
Nuestro primer jabón I: Ingredientes y utensilios
Hola a tod@s, espero que estéis genial.
En este post quiero hablaros acerca del primer jabón que hagamos, los ingredientes, utensilios, etc.
Primero os hablaré de los utensilios que vais a necesitar:
Utensilios:
Lo primero y muy importante es contar con unos guantes, lo ideal es que sean de latex o similares, puesto que al ser tan finos, cuando removamos la mezcla obtendremos muchas más sensaciones sobre el estado de nuestro jabón que si son guantes de goma, pero también podéis usar estos últimos, simplemente recordad que cuanto más grueso sea el guante menos sensaciones vais a tener, pero por supuesto es esencial llevarlos tanto durante la fabricación del jabón como posteriormente al lavar los utensilios, ya que de otro modo la piel de vuestras manos se resentirá y mucho (creedme), debido a la causticidad. Necesitaremos también un par de barreños de plástico (lo ideal es que sean como poco de unos 5 litros de capacidad), una lengua de silicona para remover, una batidora con velocidades (tendremos que ponerla a baja velocidad, de otro modo se producirán salpicaduras y no nos interesa que una gotita caustica nos salpique la ropa, la piel o los ojos). Otro utensilio esencial es la báscula puesto que tendremos que ser muy exactos con nuestras medidas, la báscula puede ser digital o no, como vosotros tengáis, pero debido a su precisión a la hora de marcar unidades es mejor que sea digital. Otros utensilios serán un cuenco en el que medir la sosa y un par de cacerolas para calentar los materiales. Por último podemos usar un termómetro para medir la temperatura de los ingredientes, pero en este aspecto podemos fiarnos de nuestra piel.
Por último necesitaremos unos moldes donde echar la mezcla una vez emulsionada, pueden ser moldes de silicona, de plástico, de acero...(es importante remarcar que el único metal que es "amigo" de nuestros jabones es el acero, así pues evitaremos el aluminio, el cobre, el latón, el bronce... ya que la sosa reacciona con ellos)
Ingredientes:
Como vamos a hacer un jabón procesado en frío, los ingredientes que necesitamos son agua, sosa caustica y aceite, lo demás son aditivos que nos aportarán una u otra cosa. Veamoslos por partes:
Sosa: La sosa es el álcali que al emulsionar con la grasa, saponificará dando como resultado el jabón; otro producto que obtenemos es la glicerina natural propia del jabón, es decir, álcali +grasa= jabón +glicerina (no son productos separados, si no que el jabón resultante tendrá una gran cantidad de glicerina natural). La sosa la podemos comprar en grandes superficies como el mercadona, en tiendas de chinos también he visto y en droguerías así como por internet (¿qué es lo que no se puede encontrar hoy día por internet?), es interesante que nos fijemos en la concentración, siendo lo ideal que sea del 99% y a partir de ahí, lógicamente, cuanto más alto sea el porcentaje mejor, también la podemos encontrar en escamas o perlas, yo personalmente prefiero las perlas, pero es sólo eso, una preferencia personal. En cuanto al precio, ronda entre los 2 y 3 € el kilo, dependiendo del sitio y la concentración.
Agua: El agua es el elemento en el que diluiremos la sosa, si vivís en un sitio donde el agua sea blanda no pasa nada por usar agua del grifo, dejándola reposar un par de horas para que el cloro se evapore, si vivís en un sitio donde el agua no es blanda, es mejor usar o bien agua mineral o, lo ideal en cualquiera de los casos es usar agua destilada.
Cuando digo agua también me refiero a infusiones, leche, zumos de frutas... aquí el límite lo pone nuestra inventiva.
Aceite: El aceite, o mejor dicho, la grasa, es el otro elemento esencial para que se de la saponificación, podemos usar cualquier tipo de grasa, animal o vegetal, cada una nos aportará ciertas cualidades y podemos (debemos) mezclar dos o mas grasas para conseguir jabones más complejos y más completos. Lo más importante que tenemos que tener en cuenta es que cada grasa tiene un punto de saponificación, es decir, caga gramo de grasa admitirá una cantidad de sosa para reaccionar y poder producir jabón (En internet podemos conseguir tablas de saponificación, yo os pondré en el siguiente post una con las grasas más comunes).
Encontraremos diferencias de una grasa a otra, por lo general, las grasas animales darán jabones más blandos y que enrancian antes, pero muy hidratantes, mientras que las grasas vegetales harán jabones más duros y que se mantendrán más tiempo, en todo caso, no hay nada que tengamos que dar por supuesto.
Las grasas más usadas son, evidentemente las que tengamos a mano, casi en el 100% de los casos serán oliva y girasol, la oliva da un jabón de dureza media y que apenas hace espuma pero que es altamente hidratante (incluso si usamos aceite de orujo), y el girasol nos dará un jabón también de dureza media con algo más de espuma y gran cantidad de vitamina E, con estos aceites nos van a salir muy buenos jabones, no obstante, hay otros dos aceites que no debemos dejar pasar, el aceite de coco y el de palma, al aceite de coco es el más usado por los fabricantes de jabón del mundo entero seguido del de palma. El aceite de coco aportara dureza y sobre todo espuma, y el de palma lo que nos dará sera dureza con lo que alargamos la vida del jabón, sin embargo, si bien podemos hacer un jabón 100% de oliva o de girasol, la cantidad de palma y de coco no deberá superar el 50% de la cantidad de grasa que utilicemos puesto que si bien en porcentajes no muy altos aportan cosas positivas como la dureza, la espuma o el poder de detergencia, en porcentajes altos resultan grasas muy agresivas para nuestro cuerpo.
En cualquier caso, podemos usar el aceite que queramos (manteca de cacao, aceite de colza, de hígado de bacalao, de ricino, de argán...) el límite como dije antes lo pondrá nuestra inventiva aunque en este caso también nuestro bolsillo ya que aceites como el de argán resultan muy caros aun en pequeñas cantidades.
Aditivos: Por aditivos me refiero a ingredientes que no son necesarios para obtener jabón, como es el caso de aceites esenciales, aromas, exfoliantes, colorantes.... lo único que tendremos que tener en cuenta es que el peso de estos aditivos no supere el 15% del producto final.
Tanto los colorantes como los aromas que usemos deberán ser o bien para uso culinario o bien específico para jabones, no podemos usar, por ejemplo, colorante para velas o aroma para el hogar o quemadores de esencia. En cuanto a los aceites esenciales, ya que nos vamos a gastar un dinero en ellos (admitámoslo, no son baratos), procuraremos que sean 100% naturales y de paso que tengan alguna propiedad beneficiosa para nosotros, ya sea relajante, cicatrizante....y, evidentemente, a pesar de ser más caros, es recomendable usarlos por encima de los aromas que no nos van a aportar otro beneficio que el meramente olfativo.
Hablando de los colorantes, encontraremos los artificiales y los naturales, y los naturales pueden ser vegetales (clorofila, cúrcuma, pimentón...), animales (cochinilla) o minerales (micas, dióxido de titanio...), la maestría de conseguir un jabón del color que queramos nos la dará la práctica y la pericia, pues si algunas grasas son blancas o translúcidas (el coco por ejemplo) lo que nos facilitará la coloración, otras tienen colores (la oliva virgen o la palma por ejemplo) que tendremos que tener en cuenta a la hora de obtener una u otra coloración en el jabón. Sólo decir que los colores naturales tienden a palidecer con el tiempo mientras que los artificiales duran más y que no veremos cual será el color definitivo de nuestro jabón hasta un par de semanas después de que lo hayamos hecho. Otras veces usaremos ingredientes que harán mucho más difícil la coloración (por ejemplo si usamos un café bien cargado en vez de agua)
Otro aditivo importante es la vitamina E que evitará que el jabón se enrancie con el tiempo.
Hasta aquí el post de hoy, espero que os haya servido de ayuda, en el siguiente terminaré de explicaros la fabricación de nuestro primer jabón y os daré la saponificación de algunos aceites, un abrazo para tod@s y gracias por seguirme y por vuestros comentarios.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

